Un necesario Pacto de Estado frente a la emergencia climática

Efectos del cambio climático
El Consejo de Ministros ha dado un paso firme y necesario al aprobar la propuesta de Pacto de Estado frente a la emergencia climática.

El Consejo de Ministros ha dado un paso firme y necesario al aprobar la propuesta de Pacto de Estado frente a la emergencia climática. En un contexto donde los fenómenos extremos se multiplican y se intensifican, España no puede permitirse mirar hacia otro lado.

Las cifras son contundentes: en apenas una década, las olas de calor, sequías, lluvias torrenciales e incendios han causado decenas de miles de muertes y pérdidas económicas equivalentes a lo que el Estado invierte en educación pública. Esta realidad nos obliga a actuar con responsabilidad, visión de futuro y consenso.

El valor del Pacto no reside únicamente en sus diez compromisos prioritarios —que van desde la resiliencia hídrica hasta la creación de refugios climáticos o el fortalecimiento del mundo rural—, sino en la apuesta por la anticipación y la cooperación institucional.

Un país vulnerable como España no puede enfrentar solo los efectos del cambio climático; necesita estructuras coordinadas, fondos de emergencia, sistemas de prevención y una ciudadanía formada en cultura cívica de la prevención. Se trata de poner la vida, la seguridad y el bienestar de las personas en el centro de la acción política.

Además, este proceso no nace cerrado, sino abierto a la participación de la sociedad en su conjunto. Que el Gobierno haya invitado a partidos, agentes sociales, organizaciones agrarias, ecologistas, académicos y ciudadanía a enriquecer la propuesta habla de un ejercicio democrático y de corresponsabilidad colectiva. El cambio climático no entiende de ideologías ni de fronteras: exige unidad, diálogo y compromiso compartido, dentro y fuera de nuestras fronteras, con la Unión Europea y países vecinos como Portugal y Francia.

En definitiva, el Pacto es una oportunidad para que España lidere con determinación la respuesta a la emergencia climática, integrando la ciencia, la planificación y la cooperación. No se trata de un proyecto de un gobierno, sino de un proyecto de país. Aceptar este reto con ambición no solo permitirá reducir los impactos de la crisis climática, sino también construir una sociedad más justa, resiliente y cohesionada, preparada para afrontar las próximas décadas con esperanza y responsabilidad.